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El diputado Michel Temer será candidato a vicepresidente en la fórmula oficialista que encabezará Dilma Rousseff en las elecciones presidenciales del próximo 3 de octubre, decidió el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). Además, Rousseff asumió este domingo formalmente la candidatura presidencial del Partido de los Trabajadores (PT) con la promesa de continuar con la obra del Gobierno de Lula da Silva, pero "con el alma y el corazón de la mujer brasileña". La proclamación de Temer como aspirante a vicepresidente también sella formalmente la alianza electoral que el PMDB ha negociado con el Partido de los Trabajadores (PT), que lidera el presidente Lula da Silva y postula a Rousseff como candidata a sucederle en el cargo en las elecciones del 3 de octubre próximo.
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La designación de Temer para acompañar a Rousseff en la fórmula del oficialista fue respaldada por el 84,5% de los 660 dirigentes del partido que participaron hoy en la convención. Algunos sectores del PMDB se opusieron a la alianza electoral con el PT y plantearon la posibilidad de que el partido presentase su propio candidato a la presidencia, para lo cual se había propuesto a Roberto Requião, ex gobernador del estado de Paraná, y al dirigente Antônio Pedreira
"Unión no significa unanimidad", declaró el ex presidente José Sarney, uno de los líderes del PMDB que respaldó la coalición con el PT, al restarle importancia a esa división de opiniones dentro del partido.
Las encuestas de opinión le atribuyen a Rousseff una intención de voto del 37%, igual que al opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), cuya candidatura presidencial fue confirmada en un encuentro partidista realizado el sábado. La tercera en discordia es la candidata del Partido Verde (PV), Marina Silva, quien según los sondeos cuenta con un apoyo cercano al 10%.
Rousseff, que asumió este domingo formalmente la candidatura presidencial del PT, emitió un discurso en el que hizo hincapié en su condición de mujer y "heredera" de la gestión de Lula, quien encabezó el acto. La economista de 62 años y pasado guerrillero, se arropó en la obra de Gobierno de "este gran presidente que ha tenido Brasil" y ofreció continuidad, pero no "para repetir, sino para avanzar".
No obstante, en un claro guiño al voto femenino, que representa poco más del 50% del electorado, enfatizó una y otra vez que Brasil, en toda su historia, sólo ha sido gobernado por hombres. "Llegó la hora de que una mujer gobierne el país, porque nadie mejor que una mujer para profundizar la mirada social" de Lula, dijo.
"Nosotras nacemos con el sentimiento de cuidar y proteger, somos las responsables de nuestros hijos, hermanos y maridos, y si sabemos como darle amparo a ellos, también sabemos como darle amparo a toda la población brasileña", declaró la candidata. En esa misma línea, dijo que si ella gana las elecciones, "cuando alguien les pregunte qué quieren ser cuando crezcan, las niñas brasileñas podrán decir, igual que los niños o los obreros después de Lula, que quieren ser presidentas" del país.
Al intervenir ante los cerca de 5.000 dirigentes y militantes que se congregaron en Brasilia, Lula dijo estar convencido de que será sucedido por Rousseff, pero alertó al PT de que "no será fácil". Recordó que, cuando faltan "tres meses y veinte días" para los comicios, el PT debe prepararse para entrar de lleno en la campaña y "sin pensar que ya se ganó, porque ninguna elección es fácil".
*Publicado por Infolatam.-Brasil. Lunes, 14 de Junio de 2010.
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