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América Latina tendrá un año mejor que lo previsto, con un crecimiento del 3,7 por ciento, gracias a que la recuperación en Brasil y México es más fuerte que lo anticipado, dijo hoy el Fondo Monetario Internacional (FMI). El Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil avanzará un 4,7 por ciento este año, lo que supone una gran revisión al alza frente al 3,5 por ciento augurado por el FMI en octubre.
En el 2011 el crecimiento se ralentizará hasta el 3,7 por ciento, dos décimas más que su pronóstico anterior. México, por su parte, crecerá un 4 por ciento este año -siete décimas más que lo calculado anteriormente-, tras sufrir una profunda recesión que eliminó el 6,8 por ciento de su PIB el año pasado. En 2011 el crecimiento se acelerará hasta el 4,7 por ciento, dos décimas menos que el estimado por el Fondo en octubre. El organismo sólo dará datos del resto de los países de la región en abril.
Los cambios en sus números llevan a un crecimiento total en América Latina del 3,7 por ciento este año, ocho décimas más que su cálculo anterior, y del 3,8 por ciento en el 2011, una décima más que lo estimado inicialmente. El Cono Sur se beneficia del fuerte tirón de Asia, donde el crecimiento superará también las expectativas que el FMI tenía el año pasado.
China volverá a los dos dígitos, al marcar una expansión del 10 por ciento e India alcanzará el 7,7 por ciento. Rusia, el tercer país del grupo "BRIC", que completa Brasil, es el que recibió la mayor revisión al alza del FMI, pues su PIB avanzará este año un 3,6 por ciento, frente al 1,5 por ciento que el FMI anticipó en octubre.
Los países latinoamericanos estrechamente vinculados a Estados Unidos, como México, también se beneficiarán de un crecimiento mayor que el esperado. Estados Unidos crecerá un 2,7 por ciento este año, según el FMI, que en octubre le había augurado un avance de sólo el 1,5 por ciento. En 2011 la expansión se moderará hasta el 2,4 por ciento, de acuerdo con sus cálculos.
El organismo prevé una recuperación mundial a dos velocidades, pues el rebote en los países ricos es más débil que tras recesiones anteriores, mientras que en muchos de los emergentes "la actividad será relativamente vigorosa, sobre todo gracias al dinamismo de la demanda interna", según el informe. El FMI prevé que los precios de las materias primas que exporta América Latina subirán algo más, gracias a la demanda de otros países emergentes, pero la presión alcista "será moderada", dado el alto nivel de existencias y la importante capacidad de producción no utilizada en ese sector.
La recuperación en los países emergentes les ha traído un gran flujo de capital extranjero y en ese sentido el FMI reconoció que gestionar esas inversiones es una "tarea compleja".Les recomendó reducir el gasto público para evitar una subida de intereses y permitir la apreciación de su moneda. También aceptó los controles de capitales, como los impuestos por Brasil, así como la acumulación de reservas y la adopción de medidas para limitar el surgimiento de nuevas burbujas de precios de los activos.
Los acelerados flujos de fondos a los mercados emergentes están comenzando a elevar la preocupación por un eventual sobrecalentamiento de los precios de los activos y las autoridades no pueden ser complacientes con ello, dijo el Fondo Monetario Internacional (FMI). Si bien el alza en los precios de los activos no amenaza aún con una burbuja, las presiones han crecido significativamente en algunos países, dijo el FMI en una actualización de su Informe de Estabilidad Financiera Global.
"Las autoridades no pueden permitirse ser complacientes con los flujos y la inflación de activos", dijo el FMI. "Mientras la recuperación toma forma, la liquidez generada por los flujos de dinero podrían impulsar una excesiva expansión del crédito e incrementos insostenibles en los precios de los activos", agregó. El riesgo es que un estallido de una burbuja podría llevar a la economía global de vuelta a una recesión.
Los mercados emergentes actualmente representan el grueso del crecimiento mundial, mientras que el mundo desarrollado lucha contra el alto desempleo, la enorme deuda estatal y los fallidos bancos. En tanto, el Instituto de Finanzas Internacionales estimó el martes que los flujos de capital privado a los mercados emergentes se dispararán un 66% este año, a 722,000 millones de dólares.
Algunos economistas han encendido las alarmas sobre los veloces incrementos en los precios de las acciones y de las propiedades en China, donde la expansión económica se recuperó rápidamente en el 2009, lo que atrajo dinero de las ricas economías con menor crecimiento. Brasil también ha gozado de un gran incremento de la inversión extranjera y respondió al imponer tributos para tratar de frenar los capitales especulativos.
El fondo dijo que las autoridades de los países que atraen grandes flujos de capital extranjero podrían tener que revertir pronto el curso de las políticas de flexibilidad monetaria que dictaron para combatir la recesión global. El FMI sostuvo que el incremento inicial de los flujos a los mercados emergentes, que se produjo en el segundo trimestre del 2009, había generado cambios en la actitud de los inversionistas, o "factores de impulso".
Mientras la fase aguda de la crisis financiera amainaba, los inversionistas nuevamente fueron seducidos por los activos de más riesgo y sacaron el dinero invertido en refugios como la deuda del Gobierno estadounidense para colocarlo en los mercados emergentes. Desde entonces, los flujos han sido sostenidos por "factores de impulso", como las mejores perspectivas de crecimiento y expectativas de mayores tasas de interés en Asia emergente y América Latina.
El FMI dijo que no veía un riesgo serio de burbujas en el mercado chino, aunque algunos economistas privados no están de acuerdo. Gracias a las tasas de interés históricamente bajas en el mundo desarrollado, los bancos pueden prestar dinero muy barato. Al poner ese dinero a trabajar, invirtiendo en mercados emergentes, puede rendir mayores retornos que prestarlo a nivel doméstico.
Olivier Blanchard, economista jefe del FMI, dijo que las economías desarrolladas podrían desacelerar el éxodo de dinero al subir las tasas de interés, pero con sus economías aún débiles, es demasiado pronto para que lo hagan. Eso deja a la regulación como la herramienta más probable. Blanchard dijo que tenía más sentido para las economías emergentes tomar el liderazgo en esto, más que dejar que el mundo desarrollado trate de contener el dinero en sus países.
"¿Se puede evitar que el capital salga de un país como Estados Unidos o Reino Unido o de cualquier gran economía avanzada? No se puede", dijo.
* Infolatam.com. Washinton, 26 enero 2010.
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