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¿Les parece pertinente que el Presupuesto General del Estado se incremente en un 17,5% cuando el crecimiento del país será de apenas el 3,5%? Es como que si un hogar o una empresa se proyecte en un 3,5% y al mismo tiempo aumente sus gastos en 17,5%, lo que sucedería es que dicho hogar o empresa explotaría por falta de liquidez, teniendo que recurrir a préstamos para equilibrarse. Lo lógico de todo país, empresa y hogar es gastar menos de lo que se produce y generar un ahorro que proporcione seguridad, pues ese dinero ahorrado serviría para las emergencias o para los momentos de las “vacas flacas”.
Por ello, sostengo que hay una fórmula para eliminar esta mala práctica: tener un presupuesto base “cero” y que a su vez todas las partidas presupuestarias sean colocadas como porcentajes del PIB. De tal manera que dicho porcentaje será constante, pero al variar el PIB hacia arriba, el monto será cada vez mayor. Para explicarlo mejor, significa que cada institución beneficiaria del Presupuesto General del Estado y/o los presupuestos provinciales o cantonales debe expresar antes de septiembre, cuál es el programa a seguir el siguiente año para generar bienes y servicios que beneficien a la población y que implementen un escenario promotor de inversiones. Luego que partiendo de “cero”, se exprese detalladamente, rubro por rubro, en qué se va a gastar. Ambas cosas deben ser colocadas electrónicamente en una página web, a manera de rendición de cuentas para que el ciudadano pueda seguir todo el proceso de gastos y beneficios, cumpliéndose de esta manera la rendición de cuentas y la cercanía del poder hacia la gente. Partidas presupuestarias en porcentajes.- Implicaría que no se pongan las partidas por valores absolutos sino por porcentajes. Por ejemplo, si tomamos en el Presupuesto General del Estado del 2005 la partida de la educación que hoy es de US$ 950’467.942,86 y que representa el 2.96% del PIB actual (US$ 32.034 millones), en el 2006 se continuaría con el 2.96% del PIB. Tales porcentajes serían una constante en relación del PIB. De tal manera, asumamos que lleguemos a tener un PIB de US$ 100.000 millones, ese 2.96% sería igual a US$ 2.960 millones. Esto significaría que todos los sectores remen en una misma dirección, empujando el crecimiento del PIB, el cual con esfuerzo y trabajo podría llegar a valores como los generados en Israel o Singapur. Ello conllevaría que cada cual, lejos de trabar, le interese solucionar; y que comencemos a conjugar notoriamente en el país el verbo hacer: “Yo hago, Tu haces, El hace, Nosotros hacemos, Vosotros hacéis, Ellos hacen” y no todo lo contrario. La necesidad imperiosa de nuestro país en generar oportunidades para a su vez generar empleo, se lo debe hacer con disciplina fiscal, inversiones, el mejoramiento de los servicios básicos y que lo político se someta a la rendición de cuentas y que cada político se someta a la disciplina de “hacer” y no “deshacer”. El Ecuador está intoxicado de diagnósticos y de intenciones, mas no de realidades que cubran nuestras necesidades. Conjugar el verbo “hacer” implica resolver los problemas más importantes del país para cubrir las tres primeras condiciones que todo inversionista exige para invertir en un país: 1) Abundante electricidad de excelente calidad y al precio correcto; 2) Seguridad Jurídica, es decir, lo que se dice en inglés “Rules of Law” para que no sea un país de padrinos; y, 3) Respeto absoluto a la propiedad privada. En pocas palabras, NO al intervencionismo, SI a la competencia, SI al derecho a elegir y SI a la rendición de cuentas, la cual permite transparentar tanto al sector estatal como el privado. Por lo tanto, no se puede aceptar un Presupuesto General del Estado desfasado y contrario a la buena práctica de la disciplina fiscal. * Ing. Joyce de Ginatta, Presidenta FIE. Este artículo fue publicado en revista MiPYMES Sept – Oct 2005, #17. |